608 62 1881

Beber agua mineral natural no es sólo una cuestión de hidratación. Su contenido de minerales esenciales para nuestro organismo como el calcio y el magnesio, minerales necesarios pero que nuestro cuerpo no fabrica, hacen del agua mineral un alimento especialmente importante.

De hecho, informes recientes indican que el 30% de la población de nuestro país ingiere cantidades de minerales inferiores a las recomendadas. Este porcentaje alcanza el 80% cuando se trata del calcio. Si nos centramos en los niños y adolescentes españoles, descubrimos que nuestros menores mantienen una incorrecta ingesta de calcio, fósforo, magnesio y vitamina D.

Ante esta situación resulta fundamental entender que es vital ingerir la cantidad suficiente de agua mineral natural diaria. Tal como explica el libro “Más claro que el agua”, de la doctora Magda Carlas y reeditado recientemente por la Editorial Amat.

 

Más claro que el agua

mas claro que el aguaLa Dra. Magda Carlas es licenciada en Medicina y Cirugía, Postgrado de Dietética y Nutrición y Máster en Ciencias de los Alimentos por la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona. Y el subtítulo de su libro deja claro enseguida sus intenciones: “Todo lo que deberías saber del agua mineral natural y nunca te han contado”.

“Más claro que el agua” nos adentra en el mundo del agua mineral natural, uno de los elementos fundamentales de la dieta y quizás el más olvidado. Venerada en la Antigua Grecia como un elemento de vida casi mágico por sus poderes terapéuticos. Tres mil años después seguimos reconociendo sus importantes propiedades para la salud, aunque para muchos, sus beneficios continúan siendo un enigma.

Con un tono cercano y un enfoque eminentemente práctico, la Dra. Carlas nos explica todo lo que hay que saber del agua mineral natural: el papel del agua en el organismo, el agua mineral y la importancia de la hidratación en las distintas etapas de la vida, la función del agua en los cambios de estilo de vida (estrés, nueva normalidad, sobrepeso y dietas de adelgazamiento), aprender a leer la etiqueta para entender su composición mineral y sus beneficios y su rol dentro de la gastronomía. En definitiva, un libro que profundiza en las propiedades y beneficios de una bebida vital.

agua mineral natural

No bebemos suficiente agua mineral natural

La Dra. Carlas se ha marcado el objetivo de concienzarnos sobre la importancia, no sólo de la hidratación, sino también de la ingesta de minerales para un correcto funcionamiento del organismo, así como para la mejora de las capacidades físicas y cognitivas en las diferentes  etapas de la vida. Para ello, desmonta algunos falsos mitos sobre el agua mineral natural. Como por ejemplo que el agua con muy bajo residuo seco es mejor que las otras. “El residuo seco no indica impurezas en el agua si no que designa la cantidad de minerales presentes de forma natural. Un muy bajo residuo seco no es una virtud, ya que el residuo seco expresa la presencia de minerales, y estos son esenciales para la salud”, explica la autora, dejando claro que no siempre la palabra “residuo” conlleva connotaciones negativas.

También rechaza la creencia de que el sodio que contiene el agua mineral natural sea un inconveniente para aquellas personas que deban seguir una dieta pobre en este elemento. “La mayoría del sodio que ingerimos proviene de los alimentos sólidos. De hecho, el 70% de las aguas minerales naturales en España contienen menos de 20 mg de sodio por litro, mientras que una sola tostada de pan ya tiene 50 mg”. Es decir, que se tendrían que beber 3 litros de agua para igualar el sodio de una tostada.

Por lo tanto, concluye, los minerales y oligoelementos del agua mineral natural pueden ser altamente beneficiosos para la salud. Es mucho más que un simple elemento hidratante. Y más en temporadas de necesidades altas como el embarazo, la lactancia, el crecimiento o la práctica deportiva. Cualquier persona a partir de los 10 años debería beber entre 1,6 litros (mujeres) y 2 litros (hombres) al día. Una cantidad que incluso podría ser algo mayor en los adolescentes, y también en el caso de deportistas, durante la lactancia, en situaciones de estrés o en casos de obesidad.

 

Y tú, ¿ya bebes suficiente agua?